Hacía años que no usaba WordPress. Hoy decidí que sería una de las maneras más rápidas para cruzar el “montar el blog” de mi lista de cosas por hacer.

Descargué la versión 3.1 y 4 horas más tarde, incluyendo instalación, búsqueda, elección y personalización de plug-ins y redacción de textos, tengo el blog en funcionamiento.

Una experiencia de usuario francamente buena y altamente recomendable para gente como yo que, si bien puedo leer código php no está dentro de mis puntos fuertes.

La mejora más importante es que no hay que ver ni abrir ningún archivo.
Las búsquedas e instalación de los plug-ins se hace desde el panel de control.
Lo mismo ocurre con la edición de los distintos componentes que forman el CMS, y con el archivo de traducción.
Sólo por esto, les doy un 10.

Una experiencia que antes era a veces un tanto tortuosa para un neófito se ha convertido en algo tan complejo como hacer funcionar a Facebook.

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